Convento de los Frailes Viejos en Alburquerque.
Volvemos a la zona de Alburquerque después de haber dejado atrás el convento de San Isidro de Loriana, del que os hablamos anteriormente en el blog. Se trata de un viaje en el que fuimos haciendo interesantísimas paradas, a parte de Loriana también pudimos visitar el dolmen de Lácara y el castillo de Azagala, para finalmente acercarnos al lugar del que hablamos hoy, el convento de los Frailes Viejos de Alburquerque.

Las ruinas del convento se encuentran a las afueras de la localidad, en el camino que lleva a Azagala, perfectamente señalizado y facil de encontrar. En el camino podemos disfrutar del increíble paisaje que ofrece la serranía con el imponente “ojo del diablo” en su parte más alta.
Tras tomar un pequeño sendero nos encontramos con un claro situado entre fincas privadas donde divisamos los restos del edificio. Realmente ha llegado hasta nosotros una ínfima parte de la estructura, concretamente se mantienen en pie los muros pertenecientes a la iglesia del convento.

El conjunto conventual fue fundado en el siglo XVI en la falda de la sierra de Frailes Viejos, de donde toma su nombre y tuvo una importante actividad vinculada con Alburquerque hasta 1634, cuando la orden franciscana se trasladó a los arrabales de dicha población.

Diseminados por el terreno podemos encontrar vestigios del antiguo conjunto como el aljibe, algunos paramentos que se resisten a ceder por completo y la huerta de los frailes, en la que los almendros han tomado protagonismo. En cuanto a las ruinas de la iglesia, de estilo gótico, cabe destacar los tres muros que se conservan, uno de ellos aún cuenta con sus correspondientes contrafuertes. También podemos ver algunos arcos de acceso y vanos en los muros, además de ciertos elementos decorativos que no han sucumbido al paso del tiempo, tales como algunos arranques de la bóveda y los arcos. Llama la atención la ornamentación de las ménsulas, combinando elementos vegetales, figurativos y geométricos.

Como material constructivo nos encontramos el ladrillo y la mampostería, con elementos de piedra en ciertas partes de los muros y de las estructuras ornamentales.

El estado obviamente es de ruina total, aunque se deja entrever un trabajo de consolidación que ha permitido que el estado del edificio no se deteriore con tanta rapidez.
Una parada obligatoria en la ruta del castillo de Azagala, y una oportunidad de disfrutar de la visión romántica de las ruinas en un entorno natural increible.

Compártelo:
- Compartir en WhatsApp (Se abre en una ventana nueva) WhatsApp
- Comparte en Facebook (Se abre en una ventana nueva) Facebook
- Compartir en X (Se abre en una ventana nueva) X
- Compartir en LinkedIn (Se abre en una ventana nueva) LinkedIn
- Compartir en Reddit (Se abre en una ventana nueva) Reddit
- Haz clic en Pinterest (Se abre en una ventana nueva) Pinterest
- Compartir en Tumblr (Se abre en una ventana nueva) Tumblr
- Compartir en Telegram (Se abre en una ventana nueva) Telegram
- Enviar un enlace a un amigo por correo electrónico (Se abre en una ventana nueva) Correo electrónico
10 respuestas
Muy interesante, como siempre.
Gracias!!
Me flipa vuestra web! Enhorabuena!
Gracias Pablo!
Mas cosas de Alburquerque
http://www.lacolmenacultural.com/municipios.php?id_municipio=060060001
Fantástico blogspot. Felicidades
Mil gracias Lorenzo. Nos alegra que te guste!
Enhorabuena por este blogspot. ¡¡¡¡ BUENÍSIMO !!!!
En hora buena por tu blog, me parece estupendo.
Hoy he visitado el convento, he disfrutado un montón, el día nublado resaltaba los colores del campo y las ruinas
Hola Manuel! Me alegro mucho de que te guste el proyecto y de que hayas visitado el convento. Un abrazo!!